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La fruta que no cayó. REFLEXIONES DE FIDEL.

La fruta que no cayó. REFLEXIONES DE FIDEL.

Fidel afirma que la
Revolución Cubana ha perdurado ya más de medio siglo y no ha
caído en el seno del imperio. "Cuba no será una fuerza más con la que el
imperio se extienda sobre los pueblos de América. La sangre de Martí no se
habrá derramado en vano", aseguró.

 Cuba se vio forzada a luchar por su existencia frente a una potencia
expansionista, ubicada a pocas millas de sus costas, que proclamaba la anexión
de nuestra isla, cuyo único destino era caer en su seno como fruta madura.
Estábamos condenados a no existir como nación.

En la gloriosa legión de patriotas que durante la segunda mitad del siglo
XIX luchó contra el aborrecible coloniaje impuesto por España a lo largo de 300
años, José Martí fue quien con más claridad percibió tan dramático destino. Así
lo hizo constar en las últimas líneas que escribió cuando, víspera del rudo
combate previsto contra una aguerrida y bien pertrechada columna española,
declaró que el objetivo fundamental de sus luchas era: “… impedir a tiempo con
la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y
caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice
hasta hoy, y haré, es para eso.”




Sin comprender esta profunda verdad, hoy no se podría ser ni patriota, ni
revolucionario.




Los medios de información masiva, el monopolio de muchos recursos técnicos,
y los cuantiosos fondos destinados a engañar y embrutecer a las masas,
constituyen sin duda obstáculos considerables, pero no invencibles.

 

 



Cuba demostró que -a partir de su condición de factoría colonial yanki,
unida al analfabetismo y la pobreza generalizada de su pueblo-, era posible
enfrentar al país que amenazaba con la absorción definitiva de la nación
cubana. Nadie puede siquiera afirmar que existía una burguesía nacional opuesta
al imperio, tan cercana a  este se desarrolló que incluso poco después del
triunfo envió catorce mil niños sin protección alguna a Estados Unidos, aunque
tal acción estuvo asociada a la pérfida mentira de que sería suprimida la Patria Potestad,
que la historia registró como operación Peter Pan y fue calificada como la
mayor maniobra de manipulación de niños con fines políticos que se recuerde en
el hemisferio occidental.



El territorio nacional fue invadido, apenas dos años después del triunfo
revolucionario, por fuerzas mercenarias, -integradas por antiguos soldados
batistianos e hijos de terratenientes y burgueses- armadas y escoltadas por
Estados Unidos con buques de su flota naval, incluidos portaaviones con equipos
listos para entrar en acción, que acompañaron a los invasores hasta nuestra
isla. La derrota y la captura de casi la totalidad de los mercenarios en menos
de 72 horas y la destrucción de sus aviones que operaban desde bases en
Nicaragua y sus medios de transporte naval, constituyó una derrota humillante
para el imperio y sus aliados latinoamericanos que subestimaron la capacidad de
lucha del pueblo cubano.



La URSS
frente a la interrupción del suministro de petróleo por parte de Estados
Unidos, la ulterior suspensión total de la cuota histórica de azúcar en el
mercado de ese país, y la prohibición del comercio creado a lo largo de más de
cien años, respondió a cada una de esas medidas abasteciendo combustible,
adquiriendo nuestra azúcar, comerciando con nuestro país y finalmente
suministrando las armas que Cuba no podía adquirir en otros mercados.



La idea de una campaña sistemática de ataques piratas organizados por la CIA, los sabotajes y las
acciones militares de bandas creadas y armadas por ellos, antes y después del
ataque mercenario, que culminarían en una invasión militar de Estados Unidos en
Cuba, dieron origen a los acontecimientos que pusieron al mundo al borde de una
guerra nuclear total, de la que ninguna de sus partes y ni la propia humanidad
habría podido sobrevivir.




Aquellos acontecimientos sin dudas costaron el cargo a Nikita Jruschov, que
subestimó al adversario, desoyó criterios que les fueron informados y no
consultó su decisión final con los que estábamos en la primera línea. Lo que
pudo ser una importante victoria moral se convirtió así en un costoso revés
político para la URSS.
Durante muchos años las peores fechorías continuaron
realizándose contra Cuba y no pocas, como su criminal bloqueo, se cometen
todavía.



Jruschov tuvo gestos extraordinarios con nuestro país. En aquella ocasión
critiqué sin vacilación el acuerdo inconsulto con Estados Unidos, pero sería
ingrato e injusto dejar de reconocer su extraordinaria solidaridad en momentos
difíciles y decisivos para nuestro pueblo en su histórica batalla por la
independencia y la revolución frente al poderoso imperio de Estados Unidos.
Comprendo que la situación era sumamente tensa y él no deseaba perder un minuto
cuando tomó la decisión de retirar los proyectiles y los yankis se
comprometieron, muy secretamente, a renunciar a la invasión.



A pesar de las décadas transcurridas que suman ya medio siglo, la fruta
cubana no ha caído en manos yankis.



Las noticias que en la actualidad llegan de España, Francia, Iraq, Afganistán,
Pakistán, Irán, Siria, Inglaterra, las Malvinas y otros numerosos puntos del
planeta, son serias, y todas auguran un desastre político y económico por la
insensatez de Estados Unidos y sus aliados.



Me limitaré a unos pocos temas. Debo señalar según cuentan todos, que la
selección de un candidato republicano para aspirar a la presidencia de ese
globalizado y abarcador imperio, es a su vez, -lo digo en serio- la mayor
competencia de idioteces e ignorancia que se ha escuchado nunca. Como tengo
cosas que hacer, no puedo dedicarle tiempo al asunto. De sobra sabía que sería
así.



Ilustran más algunos despachos cablegráficos que deseo analizar, porque
muestran el increíble cinismo que genera la decadencia de Occidente. Uno de
ellos, con pasmosa tranquilidad, habla de un preso político cubano que, según
se afirma, murió tras huelga de hambre que duró 50 días. Un periodista de
Granma, Juventud Rebelde, noticiero radial, o cualquier otro órgano
revolucionario, se puede equivocar en cualquier apreciación sobre cualquier
tema, pero jamás fabrica una noticia o inventa una mentira.



En
la nota de Granma

se afirma que no hubo tal huelga de hambre; era un recluido por delito
común, sancionado a 4 años por agresión que provocó lesiones en el rostro a su
esposa; que la propia suegra solicitó la intervención de las autoridades; los
familiares más allegados estuvieron al tanto de todos los procedimientos que se
emplearon en su atención médica y estaban agradecidos por el esfuerzo de los
especialistas médicos que lo atendieron. Fue asistido, afirma la nota, en el
mejor hospital de la región oriental como se hace con todos los ciudadanos.
Había muerto a causa de fallo multi-orgánico secundario asociado a un proceso
respiratorio séptico severo.



El paciente había recibido todas las atenciones que se aplican en un país
que posee uno de los mejores servicios médicos del mundo, los cuales se brindan
gratuitamente, a pesar del bloqueo impuesto por el imperialismo a nuestra
Patria. Es sencillamente un deber que se cumple en un país donde la Revolución tiene el
orgullo de haber respetado siempre, durante más de 50 años, los principios que
le dieron su invencible fuerza.



Más valdría realmente que el Gobierno español, dadas sus excelentes
relaciones con Washington, viaje a Estados Unidos y se informe de lo que ocurre
en las cárceles yankis, la conducta despiadada que aplica a los millones de
presos, la política que se practica con la silla eléctrica y  los horrores
que se cometen con los detenidos en las cárceles y los que protestan en las
calles.



Ayer lunes 23 de enero, un
duro editorial de Granma titulado “Las verdades de Cuba”
en una página
completa de ese órgano explicó detalladamente la insólita desvergüenza de la
campaña mentirosa desatada contra nuestra Revolución por algunos gobiernos
“tradicionalmente comprometidos con la subversión contra Cuba”.



Nuestro pueblo conoce bien las normas que han regido la conducta intachable
de nuestra Revolución desde el primer combate y jamás mancillada a lo largo de
más de medio siglo. Sabe también que no podrá ser jamás presionado ni
chantajeado por los enemigos. Nuestras leyes y normas se cumplirán
indefectiblemente.



Es bueno señalarlo con toda claridad y franqueza. El
Gobierno español y la destartalada Unión Europea
, sumida en una profunda
crisis económica, deben saber a qué atenerse. Produce lástima leer en agencias
de noticias las declaraciones de ambas cuando utilizan sus descaradas mentiras
para atacar a Cuba. Ocúpense primero de salvar el euro si pueden, resuelvan el
desempleo crónico que en número creciente padecen los jóvenes, y respondan a
los indignados sobre los cuales la policía arremete y golpea constantemente.



No ignoramos que ahora en España gobiernan los admiradores de Franco, quien
envió a miembros de la
División Azul junto a las SS y las SA nazis para matar
soviéticos. Casi 50 mil de ellos participaron en la cruenta agresión. En la
operación más cruel y dolorosa de aquella guerra: el cerco de Leningrado, donde
murieron un millón de ciudadanos rusos, la División Azul formó
parte de las fuerzas que trataron de estrangular a la heroica ciudad. El pueblo
ruso no perdonará nunca aquel horrendo crimen.



La derecha fascista de Aznar, Rajoy y otros servidores del imperio, debe
conocer algo de las 16 mil bajas que tuvieron sus antecesores de la División Azul y las
Cruces de Hierro con las que Hitler premió a los oficiales y soldados de esa
división. Nada tiene de extraño lo que hace hoy la policía gestapo con los hombres
y mujeres que demandan el derecho al trabajo y al pan en el país con más
desempleo de Europa.



¿Por qué mienten tan descaradamente los medios de información masiva del
imperio?



Los que manejan esos medios, se empeñan en engañar y embrutecer al mundo con
sus groseras mentiras, pensando quizás que constituye el recurso principal para
mantener el sistema global de dominación y saqueo impuesto, y de modo
particular a las víctimas cercanas a la sede de la metrópolis, los casi
seiscientos millones de latinoamericanos y caribeños que viven en este
hemisferio.



La república hermana de Venezuela se ha convertido en el objetivo
fundamental de esa política. La razón es obvia. Sin Venezuela, el imperio
habría impuesto el Tratado de Libre Comercio a todos los pueblos del continente
que lo habitan desde el Sur de Estados Unidos, donde se encuentran las mayores
reservas de tierra, agua dulce y minerales del planeta, así como grandes
recursos energéticos que, administrados con espíritu solidario hacia los demás
pueblos del mundo, constituyen recursos que no pueden ni deben caer en manos de
las transnacionales que le imponen un sistema suicida e infame.



Basta, por ejemplo, mirar el mapa para comprender el criminal despojo que
significó para Argentina arrebatarle un pedazo de su territorio en el extremo
sur del continente. Allí emplearon los británicos su decadente aparato militar
para asesinar bisoños reclutas argentinos vestidos con ropas de verano cuando
ya estaban en pleno invierno. Estados Unidos y su aliado Augusto Pinochet le
dieron a Inglaterra un desvergonzado apoyo. Ahora, en víspera de las Olimpiadas
de Londres, su Primer Ministro David Cameron también proclama, como ya lo hizo Margaret
Thatcher,
su derecho a usar los submarinos nucleares para matar argentinos.
El gobierno de ese país desconoce que el mundo está cambiando, y el desprecio
de nuestro hemisferio y de la mayoría de los pueblos hacia los opresores se
incrementa cada día.



El caso de las Malvinas no es único. ¿Conoce acaso alguien cómo terminará el
conflicto en Afganistán? Hace muy pocos días soldados norteamericanos
ultrajaban los cadáveres de combatientes afganos, asesinados por los
bombarderos sin pilotos de la
OTAN.



Hace tres días una agencia europea publicó que “el presidente afgano Hamid
Karzai, dio su aval a un negociado de paz con los talibanes, subrayando que
esta cuestión debe ser resuelta por los ciudadanos de su país”, luego añadió:
“…el proceso de paz y reconciliación pertenece a la nación afgana y ningún país
u organización extranjera puede sacarles a los afganos este derecho.”



Por su parte, un despacho publicado por nuestra prensa comunicaba desde
Paris que “Francia suspendió hoy todas sus operaciones de formación y ayuda al
combate en Afganistán y amenazó con anticipar el retiro de sus tropas, luego de
que un soldado afgano ultimara a cuatro militares franceses en el valle Taghab,
de la provincia de Kapisa [...] Sarkozy dio instrucciones al Ministro de
Defensa Gérard Longuet para trasladarse inmediatamente a Kabul, y avizoró la
posibilidad de un retiro anticipado del contingente.”



Desaparecida la URSS
y el Campo Socialista, el Gobierno de Estados Unidos concebía que Cuba no podía
sostenerse. George W. Bush tenía ya preparado un gobierno contrarrevolucionario
para presidir nuestro país. El mismo día que Bush inició su criminal guerra
contra Iraq, solicité a las autoridades de nuestro país el cese de la
tolerancia que se aplicaba a los cabecillas contrarrevolucionarios que en esos días
demandaban histéricamente la invasión a Cuba. En realidad, su actitud
constituía un acto de traición a la
Patria.



Bush y sus estupideces imperaron durante 8 años y la Revolución Cubana
ha perdurado ya más de medio siglo. La fruta madura no ha caído en el seno del
imperio. Cuba no será una fuerza más con la que el imperio se extienda sobre
los pueblos de América. La sangre de Martí no se habrá derramado en vano.



Mañana publicaré otra Reflexión
que complementa esta.



 



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