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Escribio Rene conmovedora carta a su hermano Roberto.

Escribio Rene conmovedora carta a su hermano Roberto.

A continuación reproducimos esta
conmovedora carta de René González a su hermano Roberto, quien permanece
gravemente enfermo de cáncer en La
Habana. A pesar de que René ha solicitado permiso para viajar
temporalmente a Cuba para ver a su hermano, no ha recibido aún respuesta de la
justicia norteamericana. Otro capítulo más en el ensañamiento de las
autoridades de EEUU contra los Cinco.



24 de febrero de 2012



Mi Brother de toda la vida:



Nunca pensé tener que escribirte esta carta. Compartimos el mismo desapego por
el intercambio epistolar, cosa de sobra demostrada durante nuestras respectivas
misiones internacionalistas o –más conclusivamente- en la experiencia única de
los últimos veinte años. En otras palabras, solo condiciones extraordinarias
como las actuales me harían escribirla.



Si las condiciones fueran ordinarias estas cosas debería de estártelas diciendo
personalmente, y muchas ni siquiera te las tendría que decir. Debería de ser
suficiente para ti con esa lucha a brazo partido contra una enfermedad que
busca devorarte, pero ha de añadirse a ella el enfrentamiento a una dolencia
humana mucho más letal: el odio.



El odio que no me permite retribuirte todos tus esfuerzos con ese merecido
abrazo que quisiéramos darte los Cinco.



El odio que no me deja unir mi risa a cada una de las ocurrencias que brotan de
tu inmenso coraje.



El odio que me obliga a adivinar por la fuerza de tu aliento, a través del
teléfono, el accidentado desplazamiento de las líneas del frente en esta
batalla que libras.



El odio que me impone la angustia de no poder acompañar en tu cuidado a todos
los que te quieren; y que me impide estar ahí para apoyar a Sary y a los
muchachos.



El odio que me niega el presenciar cómo se crecen nuestros sobrinos, que se han
hecho hombres y mujeres en estos años. ¡Qué orgulloso te puedes sentir de tus
hijos!



El odio que no me permite simplemente abrazar a mi hermano. Que me obliga a
seguir desde un absurdo y distante enclaustramiento un proceso del que debería
ser parte, como cualquier otra persona que ha cumplido una sentencia de
encarcelamiento, de por sí suficientemente larga, dictada precisamente por el
odio; pero aún para él insuficiente.



¿Qué hacer ante tanto odio? Supongo que lo que hemos hecho siempre: Amar la
vida y luchar por ella, tanto la nuestra como la de los demás. Enfrentar todos
los obstáculos con una sonrisa en los labios, con la broma oportuna, con ese
oportunismo que nos inculcaron desde la infancia. Echar pa´lante, guapear, no
rendirnos nunca; siempre juntos y bien cerca, por más que se empeñen en
separarme de mis afectos para castigarnos con ello a todos.



Hoy me vienen a la mente aquellos hermosos días de tus tiempos de atleta. Tú en
la piscina y nosotros en las gradas, gritando tu nombre mientras tú braceabas,
y el sonido de nuestras voces que te llegaba intermitente cada vez que asomabas
la cabeza para respirar. Luego nos contabasa cómo a veces escuchabas tu nombre
entero, a veces el principio y a veces el final. Entonces nos entrenamos para
esperar a que sacaras la cabeza del agua y en ese preciso momento todos, al
unísono, gritábamos tu nombre. No podías vernos, pero el clamor de nuestra
presencia llegaba a ti y sabías que estábamos contigo aunque no pudiéramos
intervenir directamente en la lidia que se desarrollaba en la piscina.



Hoy la historia se repite. Mientras te enfrentas con todas tus fuerzas a este
reto te sigo animando, ahora sumado a la familia que entonces no habías
construido. Aunque no puedes verme sabes que estoy ahí, junto a los tuyos que
son los míos. Sabes que este hermano, desde su insólito destierro, desde la
angustia de la separación forzada, en las condiciones de libertad supervisada
más absurdas, desde la dignidad de su condición de patriota cubano como lo eres
tú y desde el cariño sembrado por la sangre y las vivencias que nos unen, está
y estará siempre contigo. Cada vez que asomes la cabeza podrás sentir mi clamor
junto al de mis sobrinos.



¡¡Respira brother, respira!!



Te quiere tu hermano,



René



 



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