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René NO quiere ser ciudadano norteamericano.

René NO quiere ser ciudadano norteamericano.

Dos notas, relacionadas con el caso de los Cinco y que
casualmente se publicaron en varios medios cubanos el mismo día, resumen
afirmaciones tan obvias y a la vez tan ignoradas por las autoridades
norteamericanas, que merecen compartir titulares.



La primera tiene que ver con la
nueva moción presentada por el abogado de René González
, pidiendo otra
vez lo que ya demandó al salir de la prisión: que le permitan volver a
Cuba, donde están su hogar y su familia. La noticia ahora es que él
renuncia a su ciudadanía norteamericana a cambio de que se cumpla su
demanda.



La otra verdad de Perogrullo y aun así jamás
dicha antes por una autoridad legal en relación con el caso está contenida
en las
declaraciones de Gabriela Knaul, relatora especial de la ONU sobre la
independencia de jueces y abogados
. Preocupada por irregularidades del
proceso tan graves como la falta de acceso de la defensa a todas las
pruebas disponibles, ella advierte también, por fin, lo que a muchos nos
pareció absurdo desde que comenzaron las apelaciones: que los recursos de habeas corpus presentados por sus
defensas sean considerados “por la misma jueza que previamente estuvo a
cargo de los casos”.



René no quiere ser
ciudadano del imperio. No le interesa. Seguramente ama y respeta el lugar
donde nació por casualidad y causalidad -sus padres estaban allá solo
temporalmente y por razones económicas-, pero no tiene sentido que
mantenga la nacionalidad de un país que usa esa ciudadanía para castigarlo
una y otra vez, incluyendo el más cruel de los castigos: impedir que se
reúna con su familia después de cumplir ejemplarmente con casi 14 años de
encierro inmerecido.



Cómo y por qué la nación que persigue y
deporta cada día a miles de inmigrantes, se empeña en obligar a portar su
“cara” ciudadanía a un hombre que ha anunciado públicamente su deseo de
renunciar a ella.



Cualquiera advierte que detrás de la absurda
imposición de la libertad vigilada a René dentro de territorio
norteamericano, hay el deliberado propósito de seguir castigándolo,
mientras se le hace creer al mundo que ya está en libertad. Y ese es otro
abuso.



René está contra su voluntad en un
territorio donde no hay garantías para su vida. La administración
norteamericana lo obliga a permanecer allí para usarlo como rehén de su
política de chantaje y negociación con ventaja -que de otro modo no saben
negociar los políticos imperiales- en la absurda pretensión de canjearlo
por Alan Gross, el
agente de la USAID que
aun no ha cumplido un tercio de la sanción que le fue impuesta por diseñar
y ejecutar en Cuba programas de desestabilización del gobierno.



¿Se habrá percatado esa administración de
que, manteniéndole la ciudadanía para forzar su permanencia allí y
pretendiendo negociar su recortada libertad por un reo en prisión firme,
está equiparando desiguales y que eso podría estar estimulando a que René
los demande por la reiterada violación de sus derechos como “ciudadano
norteamericano”?



¿No es la tradición en un país donde dónde
se calcula en dinero? ¿No tendrá el ciudadano norteamericano René González
el derecho a demandarlos por estos tres años de supuesta libertad en que
le están obstaculizando toda posibilidad de reconstruir su vida en
familia? ¿Quién paga por los efectos sicológicos de estos abusos?



En cuanto a la declaraciones de la Relatora de Naciones
Unidas sobre la independencia de jueces y abogados, ya era hora de que
alguna instancia de ese carácter se pronunciara por lo que hasta los
adolescentes se cuestionan en Cuba, cada vez que se habla de un paso en
las apelaciones de los Cinco y se reitera que la decisión está en manos de
la misma jueza que les dio las máximas condenas, porque tal como se
documenta en el histórico fallo del tribunal de Atlanta de junio de 2005,
ella tiene la mayor responsabilidad en un juicio tan plagado de irregularidades
que tres jueces ordenaron anularlo y hacerlo nuevamente.



Quién sabe cuántos otros absurdos de este
largo proceso de absurdos seguirán emergiendo en lo inmediato. Ellos
abundan como los abusos sobre los Cinco, incluyendo a René que no está
entre rejas, pero tampoco en libertad. Estados Unidos debería estar
preparándose para más de una demanda.



Fuente: Arleen Rodríguez Derivet



 



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